El decapado térmico: ¡un proceso de degradación a altas temperaturas!
El decapado térmico es una de las técnicas de decapado industrial que permite desnudar los soportes, conservando su "integridad".
El decapado térmico consiste en exponer la superficie a tratar a una fuente de calor, con el objetivo de ablandar su revestimiento o descomponerlo para despegarlo de su soporte.
En el universo del decapado térmico, los procesos más comunes conviven con procesos innovadores. Un breve repaso de los procesos tendenciales.
El decapado térmico tradicional
La aplicación directa de una llama mediante un quemador sobre la superficie a decapar sigue siendo una técnica rudimentaria, aunque efectiva. Sin embargo, el uso del decapado térmico por proyección de un flujo de aire caliente se corresponde con los usos profesionales más comunes.
Es especialmente un proceso más económico para superficies amplias.
El equipo más común se reduce a una pistola térmica (a gas o eléctrica) que proyecta aire calentado a una temperatura que varía entre 300° (para el decapado de madera) y 600° (para el decapado de metal).

Pistola térmica para la eliminación de pintura en superficies de madera
Cada modelo de pistola térmica puede tener propiedades técnicas propias. La relación entre potencia, caudal de aire y temperatura de estos equipos se adapta según el tipo de revestimiento a tratar.
Finalmente, el decapador térmico puede ofrecerse con accesorios para aplicaciones controladas (boquillas, cuchilla, rasqueta...).
Este proceso es útil para:
- eliminar revestimientos de pintura, barniz, plástico o adhesivos;
- retirar resina aislante de piezas de motor...
Es un proceso ideal para decapar el revestimiento de piezas de carpintería y rejillas metálicas... Es adecuado para el decapado de madera y herramientas, como ganchos, racores, varillas, rejillas... También asegura un decapado rápido, comodidad de trabajo y es respetuoso con el medio ambiente.
Prevenga los riesgos de quemaduras e intoxicación observando las medidas de protección
Las quemaduras constituyen uno de los riesgos más comunes del decapado con pistola térmica. Por ello, el uso de guantes gruesos permite evitar quemarse las manos. Sin embargo, el riesgo también existe para soportes delicados como la madera.
Por lo tanto, una aplicación regular (sin presionar demasiado) del flujo de aire caliente sobre la superficie de tratamiento permite despegar el revestimiento evitando dañar la madera y provocar emanaciones gaseosas.
El interés de llevar una mascarilla respiratoria se justifica para evitar respirar los vapores tóxicos nocivos que emanan del revestimiento quemado. El riesgo es especialmente mayor si se trata de pintura con plomo.
Si considera que este proceso térmico puede ser más eficiente, opte entonces por el decapado por pirólisis.
El decapado por horno de pirólisis: el mejor compromiso entre seguridad y eficacia.
El decapado por pirólisis es un proceso industrial de descomposición orgánica sin llama, a una temperatura entre 380° y 440°. La operación se realiza en un ambiente hermético que permite un control preciso de la atmósfera. Un horno de pirólisis es entonces el elemento esencial para realizar este proceso.
Es el medio de decapado térmico más seguro, menos fatigoso y más eficaz. Es ideal para tratar objetos industriales de diferentes tamaños según la capacidad del horno.
Las aplicaciones del horno de pirólisis se extienden a:
- la eliminación de plástico, piezas metálicas y piezas de motor;
- el decapado de pintura de ganchos, rejillas, soportes;
- el decapado de válvulas, bombas y tuberías industriales;
- Valorización de la materia mediante reciclaje térmico
- el desengrasado de bandejas de cocción...

Reciclaje térmico de neumáticos usados, para revalorización de la materia (técnica pirólisis)
Las cosas interesantes ocurren en el interior delhorno
Las piezas se introducen en la cámara de tratamiento mediante un pórtico de carga neumático. La operación comienza entonces con una temperatura que se eleva regularmente, pero lentamente para preservar la integridad del objeto tratado.
El ambiente se empobrece en oxígeno al mismo tiempo para evitar la oxidación y la combustión.
Una vez alcanzado el umbral de tratamiento, las materias orgánicas se descomponen y se evaporan en un reactor controlado. La duración del tratamiento varía de 3 horas (mínimo) a varias horas.
Un sistema de postcombustión permite luego eliminar los gases y polvo resultantes de la descomposición de revestimientos y contaminantes, sometiéndolos a temperaturas muy altas (850° y 1200°).
Antes de abrir el horno, la disminución de la temperatura sigue un proceso inverso hasta alcanzar 150°.
Uno de los procesos más atractivos de decapado térmico
La ventaja principal que determina el atractivo de este proceso radica en el control preciso de la atmósfera de tratamiento. Los objetos se limpian en profundidad y se preserva su integridad. Este proceso modular tiene en cuenta varios parámetros relacionados con las propiedades del objeto a tratar.
Seguro para el personal y el medio ambiente, además de ser fácil de usar, el horno de pirólisis se posiciona como un proceso del futuro para el decapado térmico.